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Cooperación: la construcción del puente en Nueva Esperanza

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Nueva Esperanza es una de las comunidades ayoreo de Carmelo Peralta, donde viven unas 27 familias asentadas en la ribera del río Paraguay. La comunidad, apoyada por técnicos del Proyecto Vida en el Pantanal, acaba de concluir la construcción de un puente con una robusta estructura de madera, de más de 72 metros de largo, 2 metros de ancho y en la parte más profunda, de unos 5 metros de altura.

La construcción del puente en Nueva Esperanza forma parte de las actividades del proyecto Vida en el Pantanal, iniciativa financiada por la Unión Europea en Paraguay, ejecutado por PCI y WWF Paraguay en el Distrito de Carmelo Peralta, en articulación con la Municipalidad de Carmelo Peralta

La necesidad

Cuando se instalaron en el lugar, hace 12 años, los primeros pobladores de Nueva Esperanza construyeron un puente de Karanda`y (palma) madera que abunda en la zona. Construir con palma es muy característico del Chaco, pero es sabido que esta madera no dura por muchos años.

Esta vieja estructura, que también conduce la cañería para la provisión de agua a las viviendas, era utilizada principalmente por las mujeres, los ancianos y los niños, hasta que tuvo que ser clausurada por su inseguridad.

El pedido de construir un nuevo puente venía principalmente de las mujeres. El puente comunica a las familias con el camino que lleva a la zona urbana de Carmelo Peralta. Es el mismo camino que une todas las comunidades ayoreas de la zona. Con las crecidas del río Paraguay, este puente es crucial para el paso. Sin el puente, las personas deben cruzar a pie o en botes. Muchos quedan aislados y las mujeres tienen serias dificultades para recibir a los turistas o salir a comercializar sus artesanías.

Reconstruir el puente se convirtió en una necesidad para la comunidad. El Prof. Oscar Posoraja recuerda: “Buscábamos una estructura de mayor durabilidad y recurrimos a todas las instituciones, pero el costo de construir con concreto era demasiado alto”.

Pedido al proyecto y consulta comunitaria

La construcción del puente pasó por diversas etapas. Luego de que la comunidad solicitara el apoyo a PCI, una de las dos organizaciones que implementa el proyecto Vida en el Pantanal en Carmelo Peralta, los técnicos buscaron diseñar el puente con materiales accesibles y duraderos. 

La propuesta diseñada fue primero evaluada y consultada en reunión comunitaria donde logró la aceptación de la mayoría. Antes de iniciar la construcción, también se acordó la contrapartida de la comunidad en mano de obra y parte de los materiales.

Varias barreras superadas

La construcción del puente se realizó en dos etapas que juntas suman poco más de 30 días de trabajo. La pausa se realizó porque no se trataba solo de construir el puente sino de hacerlo con una comunidad fuertemente involucrada.

Una de las tareas más exigentes fue la extracción de madera de gran tamaño del territorio que le corresponde a esta comunidad. La disponibilidad de los recursos económicos también fue motivo de espera y adecuaciones. Las inclemencias del clima demoraron en algunas ocasiones el trabajo.

El compromiso de aportar mano de obra por parte de la comunidad tuvo al comienzo sus dificultades, primero porque los trabajadores solicitaron del proyecto un pago por día de trabajo, lo que no representaría una real contrapartida. Se realizaron varias reuniones buscando motivar al trabajo voluntario en nombre de la comunidad. Posteriormente, el avance de la construcción también se vio afectada por las ausencias, ya que los trabajadores necesitaban volver a trabajar en changas para buscar el sustento de sus familias.

Buenas prácticas

La comunidad de Nueva Esperanza ha logrado ganar confianza en sus propias capacidades a pesar de los inconvenientes y dificultades que surgían. Durante la construcción del puente, demostró perseverancia y compromiso, lo que representa una experiencia importante para seguir adelante en futuros proyectos de trabajo.

La construcción fue llevada a cabo por referentes de la comunidad, así como también, de forma solidaria por miembros de comunidades vecinas y técnicos de PCI. Todos ellos hoy unidos por el sentimiento de orgullo del trabajo realizado, y con razón. 

Las mujeres colaboraron en la preparación de las comidas y los ancianos apoyaron ciertas tareas que los hicieron sentir útiles para su comunidad. Esto generó apertura y valoración positiva hacia el servicio comunitario.

La construcción del puente fue una experiencia de cooperación. El esfuerzo y dedicación que se pusieron en la construcción del puente fue impresionante. Esta colaboración venció el escepticismo de quienes no creían que se podría llevar a cabo una obra de tal envergadura bajo estos términos. 

Construir el puente sirvió también como un espacio de aprendizaje. Los jóvenes pusieron en práctica lo que habían aprendido en cursos de mandos medios propiciados previamente por el proyecto, como el de electricidad o soldadura. Incluso las pausas durante el proceso de construcción demostraron que cuanto más participación y apoyo hubiera, más avance se lograba. Esto ayudó a la comunidad a superar sus propios límites.

Parte de los materiales utilizados, como los pilares de quebracho colorado, una madera muy resistente del Chaco, fueron proporcionados por la comunidad, lo que demuestra lo valioso de diseñar una solución sostenible al utilizar materiales de la zona con mano de obra comprometida y calificada.

La inversión realizada en la construcción de un puente de esta naturaleza también resultó muy interesante, unos 75 millones de guaraníes, para construir una obra que se estima tendrá más de 50 años de duración. En palabras del líder ayoreo, “Estamos contentos y agradecidos, finalmente construimos, ahora solo hay que concienciar y cuidar”.

Motor de nuevos proyectos

Luego de la finalización de la construcción del puente en Nueva Esperanza, se están llevando a cabo proyectos que seguirán beneficiando a la comunidad. Ya se ha instalado un sistema de iluminación fotovoltaica, amigable con el medio ambiente y económica, en la cabecera del nuevo puente, y se está considerando la posibilidad de ampliarlo al puerto y embarcadero, además de construir un mirador para disfrutar de las hermosas puestas de sol del pantanal. 

Estos nuevos planes son solo algunas señales de que la comunidad está trabajando en preparar una experiencia única y acogedora para recibir a los turistas en su propia comunidad.

La construcción del puente en Nueva Esperanza forma parte de las actividades del proyecto Vida en el Pantanal, iniciativa financiada por la Unión Europea en Paraguay, ejecutado por PCI y WWF Paraguay en el Distrito de Carmelo Peralta, con el apoyo de la Municipalidad de Carmelo Peralta